
PARA SABER CONTAR
En esta ciudad de peces
hay trecientos mil escalones,
que son escalones locos
que llevan del plan a la cima
que suben y bajan sin moverse del sitio;
para salir a la superficie,
si es que alguna vez me asomo hacia arriba,
me pondré el chaleco de escamas,
en medio de un alboroto de olas y espumas
dejaré en el fondo del abismo
mi cola de pez y mis aletas,
vestido de marinero salvaje,
con una cicatriz en la cara,
como un muerto, muerto ya hace siglos,
golpearé a la puerta de tu casa,
he de saber por fin con quién vives,
cuántos hijos tienes;
subiré y subiré trecientos mil escalones
volveré a mi casa, me dormiré en mi cama
de algas y pescados secos,
dejaré afuera todo lo prohibido
de un amor que quiso ser y no pudo;
dejaré que pasen, que entren otra vez a mi cabeza
el agua salada y todos los peces que viven conmigo:
las algas azules que ablandan el vientre,
para estos años que no estoy contigo,
el tabaco y el ají que no fumo,
con alcoholes demasiado fuertes,quemen en este día
las tripas de estos versos.
En esta ciudad de peces
hay trecientos mil escalones,
que son escalones locos
que llevan del plan a la cima
que suben y bajan sin moverse del sitio;
para salir a la superficie,
si es que alguna vez me asomo hacia arriba,
me pondré el chaleco de escamas,
en medio de un alboroto de olas y espumas
dejaré en el fondo del abismo
mi cola de pez y mis aletas,
vestido de marinero salvaje,
con una cicatriz en la cara,
como un muerto, muerto ya hace siglos,
golpearé a la puerta de tu casa,
he de saber por fin con quién vives,
cuántos hijos tienes;
subiré y subiré trecientos mil escalones
volveré a mi casa, me dormiré en mi cama
de algas y pescados secos,
dejaré afuera todo lo prohibido
de un amor que quiso ser y no pudo;
dejaré que pasen, que entren otra vez a mi cabeza
el agua salada y todos los peces que viven conmigo:
las algas azules que ablandan el vientre,
para estos años que no estoy contigo,
el tabaco y el ají que no fumo,
con alcoholes demasiado fuertes,quemen en este día
las tripas de estos versos.
Eduardo Embry
Imagen: Del bestiario medieval, Oxford
1 comentario:
desde el fondo del mar a los cerros del puerto ¿no? con tu chaleco de escamas y todo lo demás
gracias por ser, por escribir
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